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No está de moda ser viejo en China

Envejecer nunca es fácil, y menos aún en China.

“Los ancianos se han convertido en una molestia”, es uno de los comentarios más recurrentes en las redes sociales chinas.  Los jóvenes están cansados de viejos discursos, y poco a poco van arrinconando a sus mayores en un lugar donde la generación de la Revolución Cultural resiste con resignación y desencanto la transformación social que les ha tocado vivir. Se sienten meros espectadores de un presente que no es como el que ellos habían soñado, y por eso, a veces, se rebelan contra el sistema y demuestran su enfado.

Anciano-chino-en-habitación-junto-ordenador

En las calles de las grandes ciudades chinas se están reproduciendo estallidos puntuales de violencia que tienen un denominador común: la falta de respeto hacia la gente mayor. Un empujón a la hora de entrar en un transporte público o negarse a ceder un asiento puede ser el detonante de una pequeña crisis.

Tal es la magnitud del problema que incluso el gobierno ha tenido que tomar cartas en el asunto y establecer por ley que los hijos de padres ancianos deben visitarlos frecuentemente y que las empresas deben dar vacaciones  a sus empleados para que puedan visitar a sus parientes. Incluso algunas cadenas de supermercados han llegado a regalar cupones para financiar estas visitas a sus clientes.

La ley, que ha generado mucha controversia desde su creación y que es muy difícil de fiscalizar, es básicamente una señal de alerta. Un aviso para navegantes de que alguna cosa no funciona del todo bien dentro del seno de la actual sociedad china.

China es ya el país más viejo del mundo con cerca de 200 millones de habitantes por encima de los 60 años y se prevé que en 2050 la cifra alcance un tercio de la población del país; sin duda, el gobierno chino y sus ciudadanos tienen un reto enorme por delante, porque los chinos no solamente viven más sino que aspiran también a vivir mejor.

Pero, ¿está China preparada realmente para los desafíos que plantea este cambio demográfico?

Esta generación entrañablemente coqueta que esconde sus canas con tintes para el pelo necesita comer, le gusta viajar, ir al cine o comprar regalos como cualquier otro adulto, pero no siempre todas estas actividades están adaptadas y pensadas para ellos. Esta falta de productos y servicios orientados específicamente para el público senior ha provocado una nueva “fiebre del oro” que algunos sectores están comenzando a aprovechar:

  • Finanzas: Los más mayores todavía tienen muy presentes las terribles penurias vividas en su juventud e intentan guardar un rincón para su futuro y el de los suyos. De ahí que los que se lo pueden permitir inviertan en planes de pensiones, seguros de vida, fondos de inversión, joyas o inmuebles. Incluso en arte, especialmente en arte tradicional chino.
  • Turismo: Los chinos de clase media y alta destinan una parte cada vez mayor de su presupuesto familiar al ocio, y dentro de este apartado, el capítulo destinado a los viajes ocupa un lugar destacado. Viajar es un signo de estatus y de prestigio, dos intangibles muy valorados en China. Generalmente los ciudadanos de la tercera edad buscan viajes en familia con todo incluido y con comodidades de spa wellness para poder disfrutar de los hijos y de los nietos en un ambiente relajado. También el turismo de salud está en auge en China con viajes al extranjero para realizar tratamientos anti-envejecimiento o de cirugía estética que les ayudan a sentirse mejor.
  • Medicina y salud: Aunque los chinos, por lo general, son personas muy activas que disfrutan con largos paseos o practicando ejercicios de Qigong o Taichí -incluso más recientemente de Pilates- en plazas y parques, nadie se escapa del peaje de hacerse viejo. Lamentablemente las visitas al hospital aumentan y son más frecuentes. Pero les gusta cuidarse y que les cuiden. Intentan seguir dietas sanas y equilibradas. También el mercado de los gadgets domésticos para controlar el estado de salud o facilitar las tareas de casa está creciendo enormemente en China.

Este público maduro todavía está muy verde en el uso de las redes sociales e Internet y el principal canal para hacerles llegar un mensaje publicitario sigue siendo la televisión. Pero poco a poco el modelo está cambiando. En un estudio reciente de Alipay, el sistema de pago online líder en China, sorprende descubrir que los usuarios nacidos antes de 1960 son el segmento que más gasta con una media anual de 31.000 yuanes (unos 4.000€ aproximadamente) por persona. Esto seguramente es así porque sus hijos y nietos -que sí que son usuarios nativos de las redes sociales chinas- influyen en su decisión de compra.

El futuro está abierto y lleno de tremendos desafíos; y la situación se complica si nos alejamos de las grandes ciudades y de las clases más acomodadas.

Anciano-chino-frente-poster-de-Mao

Con escasa cobertura social pública, los ancianos más pobres de las zonas rurales viven en unas condiciones muy duras. Si analizamos su grado de pobreza por su nivel de consumo, la situación en que se encuentran es muy grave, pero si lo hacemos en base a su nivel de ingresos, la realidad se transforma en alarmante.

Es triste reconocer que hay una relación directa entre riqueza y salud, no debería ser así, pero China tiene que recordar los sacrificios que hacen y han hecho sus mayores e intentar ofrecerles un futuro mejor, tanto en el aspecto económico como afectivo.

 

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